Amarse a sí es un dogma de fe,
es dejar el pasado para mañana,
es darse cuenta de que el destino
es una vacía hoja de papel blanca.
Amarse a sí es un derecho universal
que perdemos con la dictadura del reloj.
Para amarse hace falta tal valentía
que para ser valiente te falte valor.
Amarse a sí es un tabú sin sentido
en tu interior que tortura a tu cerebro,
es una ley que impone sanciones
a las mentiras de tu infame espejo.
Amarse a sí mismo es el primer peldaño
que uno da en la infinita escalera de amar,
es un sueño premonitorio que pronostica
el nivel de las caricias que tu alma dará.
Amarse a sí mismo funciona como una droga
que si tomas en sobredosis acaba con tu vida.
Amarse a sí mismo es la cura de la sociedad,
es lo que necesito yo y lo que tú necesitas.



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