Te fuiste y dejaste ese extraño silencio
que se hace llamar por ahí añoranza
sentada en el sofá donde ayer reímos
y generando en mis ojos una cascada.
Si te vas el reloj engorda unos kilos
y la tristeza fecunda al pesimismo
en un acto de recuerdo para dar a luz
a un hijo al que llaman delirio.
Dejaste la puerta de la casa abierta
y cada noche se cuelan ladrones
que se llevan sonrisas por decenas.
Al irte el pronóstico meteorológico
anuncia frío, borrascas y tornados
en el interior de mi estado de ánimo.



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