La desnudez

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Quitarnos la ropa nos da pudor de una manera increíblemente relativa.
Si por la calle fuéramos sin camiseta y solo con unos pantalones cortos, la gente nos miraría muy extrañada y nosotros mismos sentiríamos que algo está mal. Sin embargo, eso mismo ocurre en una piscina de forma casual y nadie se extraña pese al hecho de que tanto hombres como mujeres visten en ropa interior en una piscina.
Por tanto, el hecho de que la desnudez dé pudor guarda relación con el resto de la gente, si estás en un ambiente con gente en ropa interior como es una piscina, no te dará pudor estarlo tú también porque sentirás que eres una gota más en un vaso de agua.
Otro matiz importante es que nuestro afán de ocultar la desnudez se puede deber también a que es como una mesa reservada de un restaurante, es decir, es un bien que custodiamos para que lo reciba una persona especial, no cualquiera. Por esta razón, el pudor a la desnudez también se relaciona con el amor, lo guardamos como si de un regalo se tratase para entregárselo a nuestro amor. A causa de esto, da mucha menos vergüenza desnudarse si solo tienes alrededor gente del sexo contrario al que te atrae, es decir, si te gustan las mujeres, te dará poca vergüenza desnudar tu cuerpo delante de un grupo de hombres porque sabes que de ellos no puedes enamorarte, por lo que no les reservas tu regalo especial.

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