Me tiro al vacío,
al de las tardes de cabeza vacía
al de las noches de cabeza llena,
al vacío de mirar a unos ojos
que no son míos.
Me tiro al vacío
y me siento completo
como el ave que emprendió su primer vuelo
sin una red que le salve.
Me tiro al vacío de saber
que mañana saldrá el Sol
y nadie podrá detenerlo,
al vacío del misterioso porvenir,
al vacío de un segundero hiperactivo.
Me tiro al vacío,
a la nada de una hoja de papel
que llora buscando un verso
que seque sus lágrimas.
Me tiro al vacío
y sin su consentimiento.
Me tiro al vacío,
pero sólo como amigos.
Porque quien no se tira al vacío no ha entendido la dinámica de esta vida. La vida es saltar al vacío y no buscar el control de todos los aspectos que pueden determinar la vida. Deja de vivir en estático y tírate al vacío de no saber qué pasará porque lo único que podemos saber es que la gravedad nos lleva al fin de este fase de una forma u otra, así que ¿qué más da? Tírate al vacío, aunque el vacío no quiera nada contigo…




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