Y cuando lo necesitaba
encontré un puente,
para poder cruzar el río.
Y cuando avance por él
vi que estaba roto
y que no podría saltar
la brecha al otro lado.
Mire al puente,
me quería decir algo,
porque olía a verdad.
A veces no es mi culpa
que no pueda cruzar hacia mi destino,
es que a veces es imposible
si no escojo otro sendero.
Cuando lo entendí di la vuelta,
simplemente cambié mi ruta
y de no ser por el puente roto
habría llegado antes a mi meta,
pero al menos llegué,
llegué aún así
porque no caminé el camino
que no podía caminar,
porque el camino, ahora sé,
que se hace al andar.




Deja un comentario