Érase una sociedad
a una mentira pegada.
Érase una vida dependiente,
un cristal camino del suelo.
Érase una hipocresía desmedida,
un coche sin espejo retrovisor.
Érase una enfermedad común
una luz de atrezo al final del túnel.
Érase un ser autodestructivo,
la pescadilla que muerde su cola.
Érase una hermandad de enemigos
y una enemistad entre hermanos.
Érase un animal sobredesarrollado,
pero animal al fin y al cabo.
Érase un montón de copias
que buscan adaptarse a un molde.
Érase un rebaño de ovejas,
pero sin ovejas negras.
Érase el mundo de la información
hundido en la ignorancia.
Un mundo en el que el tiempo
se mide en euros y no segundos.
Érase una sociedad tan longeva,
como una batería de litio.
Érase un sistema de clases
según el número de seguidores.
Érase una sociedad
que caminaba hacia atrás.



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