Pongámonos en situación. Un montañero sube hasta lo alto de una pindia montaña disfrutando del bello paisaje. Sin embargo, cuando llega la hora de ejecutar el descenso, la situación se complica ampliamente. Resulta que la bajada está llena de rocas medianas que pueden estar fijas al suelo o desprenderse. Según baja, el montañero tiene que apoyar sus pies en las piedras para sostenerse, eligiendo las piedras que más firmes aparentan ser. Si de pronto el montañero se apoya sobre una roca que se desprende, el montañero caerá ladera abajo.
Pues bien, al igual que el montañero, en la vida debemos aprender a distinguir entre las personas fijas, que estarán para ti cuando tengas que apoyarte en ellas; y las personas que se desprenden cuando las cosas dejan de ir bien, ya que si cimentamos nuestra vida en personas así, caeremos, como el montañero, ladera abajo hacia la soledad.




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