La noche se vuelve cuando estás
inevitablemente un poco más día
y la tormenta que azota mi mar,
cuando apareces tú, se tranquiliza.
Eres la inquisidora de los problemas,
y tristezas de mi reino interior;
el combustible del motor que da cuerda
a mi alma y funciona con tu amor.
Tropezarme por el camino si estás tú
es siempre un avance si me levantas
porque eres la embajadora de la luz.
Tú eres la muralla de nuestra casa
porque contigo la definición de hogar
es allá donde estés, donde tú vayas.



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