Por tí mi mundo existe de mi a mi,
porque mi alma es de tu cuerpo de madera.
Por tí cada día es una pequeña parte
de la hermosa sinfonía que interpretas.
Por tí derramaría la sangre de mis dedos,
porque mi corazón late al son de tus cuerdas.
Por tí no temeré nunca más al silencio,
porque tu voz es el abrigo de mi agonía.
Por tí desgarraría mi voz hasta perderla,
porque eres la matrona de mi poesía
Por tí, querida guitarra,
toda la vida me parece una melodía,
¡ay! Guitarra mía.



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