Paz,
inexistente y utópica paz.
Eres una guerra disfrazada,
y es que la gente por ti lucha.
Paz,
paloma blanca dices ser, paz,
pero eres la recompensa
por la que el mundo desestructura.
Paz,
eres el final del arcoíris, paz,
si me acerco a tu esplendor
solamente estás más lejos
Paz,
delicada, frágil, etérea paz,
como el vaho que tapa un rostro
en la superficie de un espejo.
Paz,
mentirosa y traicionera paz,
sueño imposible del hombre,
¡déjanos en paz!

Pequeña reflexión…
Este poema nació de una pregunta relativamente simple:
¿La paz es si no hay guerra o la guerra es por la paz?
Indagando en este tema me pregunté por qué damos siempre un valor positivo a la palabra paz.
Digamos que es una recompensa muy generosa, gracias a la paz, tu pueblo vivirá en armonía, pero ¿y los otros pueblos?
La paz requiere de una lucha para ser, para tener paz, hay antes que sufrir una guerra y por supuesto ganarla.
¿Es la paz tan buena como pensamos?
Por otro lado, la historia nos ha demostrado que la paz no existe y jamás podrá existir, simplemente por nuestra naturaleza. El ser humano, por lo general, es alérgico a la paz, y es que la humanidad nunca ha estado más de un siglo sin una guerra.
¡El mundo se pelea por algo que ni siquiera existe!



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