Este sí, este sí que va dirigido a ti y por ahora no te lo haré saber, prefiero que te des cuenta. Voy a contarte cómo los días se han vuelto noches:
Me senté donde te sueles sentar tú
porque sí, para qué me voy a engañar,
te echo de menos
Imaginé que escuchaba tu risa
y al girar la cabeza nadie más estaba
aparte de tu recuerdo.
Olí tus sábanas y toqué tu ropa
para ver si conseguía volverte a ver
en una de mis quimeras.
Pero no fue así, y ojalá haberte visto
y ojalá volvieras a hacer que mi sonrisa
salga de la cueva.
Y me abofetearán las manecillas del reloj
y me apuñalará el despiadado calendario
pero resistiré hasta que vuelvas.




Deja un comentario