Perdido

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A veces no sé qué camino escoger,
ni siquiera sé si hay caminos
ni si de haberlos puedo elegir uno.
A veces dudo de mi libertad para escoger,
y pienso que tengo libertad sin membresía,
libertad de gasolinera, una libertad caprichosa.

El volante de mi vida
no sé si lo tengo yo,
tal vez sea el quedirán quien me guía,
o tal vez me dirija el temor,
o el dinero, o yo qué sé,
desde luego a veces no soy mi conductor.

Soy una marioneta
incapaz de ver quien la maneja,
un caballo con los ojos tapados,
un meteoro que se siente libre
mientras le arrastra la gravedad.
Soy la espuma del mar
que se mueve con las olas,
estoy esperando el verde
en un semáforo que no funciona.

Pero al menos sé mi origen,
y por desgracia sé mi final,
pero entre medias, justo ahí,
es donde habita la vida,
en el cruce de calle nacimiento
con la calle muerte,
y en ese cruce me hayo perdido,
porque no sé qué número busco.

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