Joder
qué miedo me das, hoja de papel.
Estás pálida, vacía
como unos ojos que acaban de llorar.
Solamente buscas un lápiz
que recorra tu hermoso cuerpo
de una esquina a otra,
a un poeta enamorado que busque un verso
que haga diana en el corazón de ella.
Querida hoja, te entiendo,
en ocasiones busco también
a alguien que me llene
pero entiéndeme, me da miedo, me da pavor
que mis estrofas te queden pequeñas,
no sé si mis rimas son tan bonitas
como el blanco perfecto que tienes.
Así que, querida que tanto me has dado,
que has hecho de mis penas
una exposición de palabras.
Querida y fiel amiga, que capturas
los pensamientos que me torturan,
entiende que hoy no quiera
sobre ti escribir un poema
porque creo que esta noche
no puedo estar a tu altura.




Deja un comentario