De tanto mirar a tus ojos
se me ha erosionado la pupila
y contigo ya no veo de cerca
solo veo el futuro en nuestras vidas.
Te encuentro sin buscarte
porque te has instalado sin permiso
en mis párpados, y al cerrar el telón
encuentro tu rotro en lo que imagino.
Que bonito es tenerte, desearte.
Mi orgullo vive por tu presencia;
tu lengua, mi bandera ondeante
y tu voz el himno que me anima.
Mi existir se mantiene
con las columnas de tus piernas
que sujetan tu cuerpo
al que miro si no miras, mientras.



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